lunes, 23 de agosto de 2021


La niña que se         me
escapa
la nostalgia del futuro
el miedo al recuerdo del recuerdo
o al olvido del recuerdo
 
hacia allá se esfuma
con imponente templanza
que se escurre con sereno dolor
hacia allá               
de mí me he ido
 
y me suelto la mano
quedándome
sola

conmigo 


He heredado un estilo de vida

de abundante austeridad

el viento que me abraza

el sol que me sacude el pulso de vida

el bosque de mi infancia


y en la navegación hacia la alegría

he aprendido a andar 

despojada de todo lo que             en este mundo

no me pertenece

he heredado la búsqueda constante del momento

en el singular del ahora y en el particular de cada tiempo

me voy entregando a la liviana precaución del futuro

como antídoto del pesado presente plagado de vacío


hacia el bosque he de ir

a abrazar el viento

y sentir el sol



 

martes, 13 de julio de 2021

Un martes dejó de alcanzarme el aire para respirar

 Un martes dejó de alcanzarme el aire para respirar


caminé por Entre Ríos 

seguí por Callao

me subí al 37

el beep se había comido la p

y el sonido a tristeza

se había colgado 

sin distinguir

espacio ni ambiente 


el aire asfixiaba

pero yo estaba

                                                  estaba

iba a mi casa

sentada en un colectivo

confundida con el lejano alrededor

sin entender la vida


después,

años en un alrededor borroso

ajeno como locura equilibrada

fuera de mí

sin recordar lo que                era 

                                                 reir 

con ganas


después fue a veces, 

después en abstracciones


hoy hace 12 años 

del martes que dejó de alcanzarme el aire para respirar

y sin darme cuenta

                                                   volví 

a reir con ganas

todos los días de la                vida




Te extraño igual que siempre


 Qué pasa

cuando la vida es

ante el domingo 

en la hora de la muerte

Qué hay

después de la poesía

de los libros

del relato 

Qué le sigue al hambre

a la locura,          al dolor 

al encierro

Dónde más va el cuerpo

cuando ya transitó 

lo abandonado 

lo desierto          ¿el olvido?

Acaso se deja de escribir 

cuando                se vive 

lo inherente

que no tiene nombre

A dónde van

las Alejandras,

las Alfonsinas,

las Andreas,

las Laura

cuando              adelante 

solo 

queda

                          el infinito 

plagado de vacío.




domingo, 27 de junio de 2021























Obra: Juan Marchesi, "Puentes", 1.40 x 1.00, año 2020 óleo sobre tela.



Los planetas
se acercan
alterando para siempre
el color del cielo,
la luz en la tierra
Otro eje,
el mirón como el sol,
ilumina,
ya no hay por qué espiar el terror,
¿se ha ido la oscuridad?
¿y la noche eterna?
el río se ensancha con potencia,
las tierras recuperan la desgarrada fertilidad
los árboles brillan
abonando esperanzas
se tienden puentes
se eliminan fronteras
la montaña aqui para siempre
y hacia el mar hemos de ir
en este nuevo habitar  

domingo, 13 de junio de 2021

A propósito de la plenitud,

1

Ante mí siento solo placer, confort y plenitud,

la temperatura que envuelve mi cuerpo

no necesita alteración,

el sol que ilumina al día es omnipotente,

brillante, energético, caluroso;

eleva el aroma de la arena,

arena caliente pero no hirviendo

porque es blanca, suave, agradable a los pies;

el sol de este día permite que

a través de los olores que se mezclan ante mi

se encienda el olor pleno del verano,

con aroma a la humedad de la escasa flora verde,

a la fruta, al aire que da el mar.


2

El agua a temperatura ambiente,

da una cuota de frescura,

miro el mar, dejo que el sol me seque,

el placer en las venas

quiere congelar el tiempo,

la cabeza en blanco,

no hay un más allá,

las fronteras se eliminan

eternizada en el alrededor tangible,

que tengo ante mis ojos;

no hay ayer, no hay mañana,

me quedaría habitando el tiempo

que parece no correr.

 1

¿Has podido contemplar la planta cuando florece,
cuando atisba la luz que nos permite ver
la plenitud de su vida?
¿Te diste cuenta de la diferencia entre
lo verde puro, como señal de vitalidad,
y las flores y los colores, como celebración a la vida?
¿Estás de acuerdo con que es como la diferencia
entre cada día
y los días que dan razón a las ganas plenas de vivir?

2
¿Qué es cada día? ¿Cómo que qué es cada día?
¿Cada día no es una forma tradicional, monótona,
en la que nos despertamos, lavamos los dientes,
desayunamos, vamos al trabajo,
hacemos el pendiente habitual?
¿O no que en cada día, como repetir el abecedario,
viene el ejercicio, el ocio cotidiano,
el hobby, la cursada, el preparar la cena,
el dedicar tiempo al entretenimiento e ir a dormir?
¿No es lo que se espera que hagamos por el resto de nuestras vidas?

3
¿Cómo crees que es el vivir con ganas?
¿O de qué modo se habitan las ganas plenas de vivir?
¿Coincidís es que en ese vivir tiene que haber risa,
sorpresa, capacidad de maravillarse, alegría, pasión?
¿Seguis creyendo en lo profundo del sentir?
¿No pensas que para vivir con ganas
también hay que darle lugar a la angustia,
a la tristeza, al ahogo, al cansancio?

4
¿Mirar y observar, vivir y sentir?
¿Crees que es fácil?
¿No has pensado cuánto privilegio
de clase, de género, de origen, de etnia,
de afectividad real,
de cercanía efectiva con la naturaleza?

5
¿Quién vive?
¿Quién florece?
¿Hay derecho a florecer,
a mirar como la flor florece?
¿No pensas que a fin de cuentas
se vuelve tan finito y limitado todo?
¿Cuándo existe la oportunidad, el derecho,
el privilegio, la red afectiva,
el lugar, el tiempo, el espacio,
el momento histórico,
los bienes culturales,
los bienes naturales,
la realidad política, con sus respectivos ismos,
la capacidad de observar,
la capacidad de escuchar,
la capacidad de sentir,
el poder abrir(se) al mundo…?

viernes, 4 de junio de 2021

 Desprenderse de lo cotidiano,

de lo permanente que reproducimos 

más como costumbre que como deseo.

Evitar esta intimidad que incomoda,

entender que habitamos diferentes lugares, motivos, momentos;

resignar parte de la complicidad,

lo poco que nos queda

de esta complicidad

que muchas veces se traduce en profunda compañía.


Ser,

dejar(nos) ser,

desde no tan lejos

pero tampoco de tan cerca.


Aceptar que no fluimos. 


Volar, 

volar saliendo de este espacio 

que intentamos habitar 

porque estamos bajo un techo

en el que no sos ni soy.


No hay mañana.

Donde no es, hay que volar.





sábado, 29 de mayo de 2021

Cuando venía Malena sentía como el olor de la llegada de la primavera, pero esa parte linda realmente linda de la primavera, en donde se siente el olor de los tilos y jazmines, del cesped recién cortado y el sol brillando en su máximo esplendor.
La presencia de Malena era el té con leche con las tostadas calentitas y untadas con manteca y dulce una a una. El cariño de Malena, quizás, era un poco más peculiar, era algo más dura y retona que esa abuela tana rodeada de nietos todo el día. Malena rotaba, iba, venía, estaba un poco con unos, otro poco con otros. Volvía a su lugar, jugaba a la canasta con amogas, venía y participaba activamente de las cenas, de los encuentros sociales. Malena charlaba con mis amigas, con los amigos de mi papá, con los políticis, con la familia de la familia. Le gustaba la política, como a mí, aunque en un polo opuesto en nuestros tiempos. Leía, ¡cómo leía, diarios, revistas, cosas!
Malena era simpática, muy simpática. También muy inteligente y a veces muy muy dulce. Daba la mano, daba un mimito en el momento justo. Malena me enseñó a cocinar, me regaló mi primera batidora eléctrica, uno de los regalos más valiosos que habré recibido de por vida. Me enseñó lo básico para una torta, me dijo los secretos de las claras de huevo, de la crema para que no se corte. Me dejo practicar, practicar y practicar. Verla, ayudarla. Aprender a amar la cocina.
Malena era muy presente. Malena estaba. Malena me enseñó a estar. Con alegría y con tristeza, estar. Vivir. Malena le enseñó a Luis y Luis nos enseñó a nosotros, que hay que vivir, con la mayor alegría y amonía posible, vivir. Malena vivió con alegría, vivió mucho, de forma muy linda. La vida de Malena me genera muchas ganas de vivir la vida.
Malena nos dejó del todo. La despido con el corazón lleno de amor y el alma eternamente agradecida por su vida y su vida en la mía.