escapa
la nostalgia del futuro
el miedo al recuerdo del recuerdo
o al olvido del recuerdo
hacia allá se esfuma
con imponente templanza
que se escurre con sereno dolor
hacia allá
de mí me he ido
y me suelto la mano
quedándome
sola
conmigo
He heredado un estilo de vida
de abundante austeridad
el viento que me abraza
el sol que me sacude el pulso de vida
el bosque de mi infancia
y en la navegación hacia la alegría
he aprendido a andar
despojada de todo lo que en este mundo
no me pertenece
he heredado la búsqueda constante del momento
en el singular del ahora y en el particular de cada tiempo
me voy entregando a la liviana precaución del futuro
como antídoto del pesado presente plagado de vacío
hacia el bosque he de ir
a abrazar el viento
y sentir el sol
Un martes dejó de alcanzarme el aire para respirar
caminé por Entre Ríos
seguí por Callao
me subí al 37
el beep se había comido la p
y el sonido a tristeza
se había colgado
sin distinguir
espacio ni ambiente
el aire asfixiaba
pero yo estaba
estaba
iba a mi casa
sentada en un colectivo
confundida con el lejano alrededor
sin entender la vida
después,
años en un alrededor borroso
ajeno como locura equilibrada
fuera de mí
sin recordar lo que era
reir
con ganas
después fue a veces,
después en abstracciones
hoy hace 12 años
del martes que dejó de alcanzarme el aire para respirar
y sin darme cuenta
volví
a reir con ganas
todos los días de la vida.
Te extraño igual que siempre
Qué pasa
cuando la vida es
ante el domingo
en la hora de la muerte
Qué hay
después de la poesía
de los libros
del relato
Qué le sigue al hambre
a la locura, al dolor
al encierro
Dónde más va el cuerpo
cuando ya transitó
lo abandonado
lo desierto ¿el olvido?
Acaso se deja de escribir
cuando se vive
lo inherente
que no tiene nombre
A dónde van
las Alejandras,
las Alfonsinas,
las Andreas,
las Laura
cuando adelante
solo
queda
el infinito
plagado de vacío.
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1
Ante mí siento solo placer, confort y plenitud,
la temperatura que envuelve mi cuerpo
no necesita alteración,
el sol que ilumina al día es omnipotente,
brillante, energético, caluroso;
eleva el aroma de la arena,
arena caliente pero no hirviendo
porque es blanca, suave, agradable a los pies;
el sol de este día permite que
a través de los olores que se mezclan ante mi
se encienda el olor pleno del verano,
con aroma a la humedad de la escasa flora verde,
a la fruta, al aire que da el mar.
2
El agua a temperatura ambiente,
da una cuota de frescura,
miro el mar, dejo que el sol me seque,
el placer en las venas
quiere congelar el tiempo,
la cabeza en blanco,
no hay un más allá,
las fronteras se eliminan
eternizada en el alrededor tangible,
que tengo ante mis ojos;
no hay ayer, no hay mañana,
me quedaría habitando el tiempo
que parece no correr.
1
Desprenderse de lo cotidiano,
de lo permanente que reproducimos
más como costumbre que como deseo.
Evitar esta intimidad que incomoda,
entender que habitamos diferentes lugares, motivos, momentos;
resignar parte de la complicidad,
lo poco que nos queda
de esta complicidad
que muchas veces se traduce en profunda compañía.
Ser,
dejar(nos) ser,
desde no tan lejos
pero tampoco de tan cerca.
Aceptar que no fluimos.
Volar,
volar saliendo de este espacio
que intentamos habitar
porque estamos bajo un techo
en el que no sos ni soy.
No hay mañana.
Donde no es, hay que volar.